Son casi las 2am y estoy tratando de prepararme para mi labor literaria de escritura (soy criatura de la noche)… prepararme para crear, evolucionar un cuento en proceso o quizá escribir algo nuevo. Tengo un Whisky, single malt, en las rocas a pesar de que la temperatura está por debajo de los 10º y que en la cena bebí más de 2 copas de vino, que es lo “sanamente recomendable”.
Claro que no olvido recordarte al beber el Whisky, recuerdo cómo de repente se volvió tu bebida favorita. Quizá por gusto, quizá por imagen… y yo la bebo hoy como a ti te gusta, desde antes me gustaba, pero solía beberla de vez en cuando con agua mineral, disfrutando de su sabor amaderado y asociándola siempre con mi abuela, no contigo pues no te conocía. Hoy que no estás, la asocio inevitablemente contigo, aunque ahora ya no es con esa melancolía que desgarra el alma, sino con una cierta sensación extraña de triunfo y orgullo de mi misma, mientras escucho una canción insigne de mi ruptura contigo, aunque tú no lo sepas ni lo compartas.
No sé si sigues en mi corazón, pero en mi mente y en mi memoria aún te encuentro –“I can’t take my mind of you” –, me acompañas casi siempre o es tu ausencia quien ahora lo hace, pero de alguna manera te siento a mi lado, como lo hacías cuando estábamos juntos, aunque ahora es únicamente una compañía unidireccional… quizá siempre lo fue, no porque no estuvieras, pero no estabas en plenitud; uno no puede darse por entero cuando se está incompleto internamente, cuando no se sabe quién es por haber fingido ya por tanto tiempo; tal vez por querer cubrir expectativas ajenas, o a caso por haber decidido vivir tu fantasía en la realidad… pero sigue siendo idea, fantasía, espejismo. Forma pero nunca fondo y me pregunto: ¿hasta cuándo te darás cuenta de ello? ¿en algún momento trabajarás, lucharas y buscaras darle estructura, sostén, esencia y realidad a lo que crees que eres y quieres al mundo mostrar? O seguirás siendo un espejismo, una ilusión, un sueño sin sentido, sin fundamento, sin realidad, que con la menor brisa se esfuma y huye del entorno.
¿Y yo? Bueno, yo lucho por elaborar el duelo de tu partida y en el proceso me reconstruyo una vez más, fortaleciéndome mientras siento que me desgarro por dentro, pero a la vez descubriendo nuevas experiencias… o volviendo a viejos lugares y viviendo aventuras que en forma son similares a cosas de mi pasado, incluso personas de mi pasado son personajes actuales de dichas aventuras, pero el fondo es distinto.
Los años no pasan en vano, las experiencias, los recuerdos, las personas, las vivencias, nada de ello pasa en vano por mi vida y mientras muero un poco como en cada ausencia y final me ocurre, termino reinventándome, renaciendo y reviviendo; volviendo poco a poco a colocar mis ojos, mi mente, mis sentidos, mi corazón y mi ser en el presente y hacia el futuro, pero siempre enriquecida, para bien o para mal por el pasado.
A veces pienso que los seres humanos además de ser lo que somos por naturaleza propia, vamos construyéndonos también a partir de trozos, pedazos de lo que la vida nos va poniendo en frente, de lo que vamos viviendo, decidiendo, renunciando, conservando.
Somos un cúmulo de remiendos, parches y añadiduras que la experiencia nos va dejando.
También recuerdo a tu padre, quizá más a menudo de lo que te recuerdo a ti… hoy brindé por él ¿sabes? Bebiendo uno de sus vinos preferidos, brindando en mi interior por su vida, por el tiempo que pudimos compartir juntos, por el drama de su partida –que viví más intensamente que pérdidas que debieran ser, irónicamente, más cercanas en mi vida–, pero sobre todo brindando con el corazón por el deseo de que su legado llegue a buen puerto, que se desarrolle, que crezca, que florezca y permanezca, y prometiendo que a pesar de todo, a él jamás lo olvidaré aunque a ti algún día pudiera llegar a no recordarte más. Que en mi memoria vivirá y en mi corazón igual; ¿por qué lo hago? No lo sé, porque fue alguien especial, porque era mi aliado, porque me quiso y por que lo quiero; porque me quiso como a una hija y él fue mucho más para mi, en tan corto tiempo, pero el cariño y el amor no conocen de distancias ni de tiempo, sólo nacen y perduran cuando son de verdad… recuerdo muchas de sus palabras conmigo, de sus conversaciones, de sus consejos, de cómo cada noche que me despedía me pedía que me cuidara, que manejara con precaución –ese recuerdo viene a mi cada vez que la adrenalina y tánatos invitan a la imprudencia– recuerdo muchas de sus últimas confesiones, de sus peticiones y de mis promesas. Y aunque prometí estar siempre a tu lado, hoy, hablando con él desde el alma y el corazón, a través del espacio, el tiempo y la memoria, claramente le dije que me perdonara porque hoy tuve que dejarte ir, y sé que lo entiende, quizá se sienta desilusionado como yo, pero sé que en el fondo comprende la situación.
Quizá debí haberte dejado ir mucho antes, cuando tú arrebatabas tu espacio y tu tiempo. Pero insisto, el amor no entiende de tiempos ni distancias, pero si de desamores, si de heridas y dolores… sí de decepciones y traiciones y entre tantas cosas, por eso y más, hoy te dejé ir aunque en mi mente aún estés y estas líneas quedan como testigo.
Pero el que seas hoy papel no te hace más presente ni más real que antes, el papel se desdibuja, las palabras se vuelan en el tiempo y con el viento, los hechos perduran nada más. Sé que este escrito se irá desvaneciendo como ahora lo hace próximo a llegar a su punto final y si eres papel y tinta, o si eres un trazo en la memoria tarde o temprano terminarás por desdibujarte de este lienzo, de este libro que es mi vida, mi mente, mi ser, mi espíritu y mi corazón, a pesar de que irremediable y felizmente constituyas un capítulo más, que se ha escrito, se ha leído y se ha terminado.
wow. todo mi gusto